Hace unos días tuve que hacer un trabajo de fotografía junto a un amigo y al terminar nos fuimos juntos a comer una hamburguesa. Fuimos para el lado de Palermo porque en esa zona todavía tengo varias para probar. Incluso cada vez tengo más porque no paran de abrir nuevas así que esta vez elegimos Diggs, que no es precisamente una hamburguesería pero podríamos decir que es un resto-bar de comida americana, en Plaza Serrano y con una carta conformada por ribs, burgers y hotdogs.

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El tema es que la verdad no tuvimos una muy buena experiencia esa noche y es doblemente frustrante porque Diggs es uno de los tantos lugares a los que me han invitado desde que inicié este blog. Me invitaron con la mejor onda y me da lástima que no haya salido bien. De todas maneras nosotros fuimos sin avisar y las cosas que fallaron las voy a compartir con todos los que me leen.

El local está lindo, bien ubicado. Tiene una gran barra, linda iluminación, música. Tiene su onda, no nos olvidemos que está en pleno Plaza Serrano, pleno Palermo. Hay mesas afuera, adentro y también en una terraza al aire libre en un primer piso. La verdad es que hacía mucho calor esa noche y elegimos comer adentro esperando que nos abrace un poderoso aire acondicionado, pero no tuvimos suerte. Ahí empezaron los problemas… Yo no puedo decir si estaba prendido o no, pero lo que es seguro es que el lugar no estaba bien fresco. De hecho después de comer (bastante desesperados) terminamos los dos traspirando.

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Los problemas siguieron con la atención. Estuvimos sentados en una mesa exactamente frente a la barra, donde había 2 o 3 empleados y durante unos 10 minutos nadie vino a atendernos. Además el local estaba semi-vacío, no es que estaban desbordados de trabajo los empleados. Más bien se los notaba en slow motion, quizás para evitar acalorarse como nos pasó a nosotros.

Después de pararme y dirigirme hacia la barra le pregunté al barman si nos pensaban atender y me dijo “ahh, no están atendidos?”… (¿?) estábamos frente a ellos hacía unos diez minutos, sin nada sobre la mesa más que las migas de los clientes anteriores. OBVIO que no estábamos atendidos.

Después de eso enseguida vino un chico con dos menúes que apoyó literalmente sobre las migas y restos de comida que les comentaba recién y desapareció por otros 5 o 10 minutos más… estuvimos a punto de irnos, hasta que apareció otro camarero… con unos bigotes simpáticos, mucha mejor onda que el anterior, nos limpió la mesa y nos atendió como corresponde. Pero en serio, eso recién sucedió a los 15 o 20 minutos de llegar al lugar.

En la carta nos encontramos con cinco hamburguesas distintas de entre $80 y $90 y que además se pueden pedir en combo por unos $130 o $140. Nosotros íbamos a pedirnos la “gringa” ya que es la más clásica. Es decir pepino, cebolla caramelizada, panceta y cheddar. Pero el camarero nos dijo que también teníamos la “full full” que no trae cebolla ni pepinos pero si “mucho mucho bacon”. No hacía falta decir nada más. Ambos cambiamos de opinión de inmediato porque NADA le gana a “mucho mucho bacon”.

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La hamburguesa era rica pero solo eso. Lo mejor que tuvo fue el abundante queso cheddar y la cantidad de panceta que era bien generosa pero para mí, humildemente, es así como debería venir decorado cada patty de cada hamburguesería. Igual reconozco que para lo que estamos acostumbrados era bastante lo que traía. El tamaño del sándwich era normal, no apto para muy hambrientos.

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El pan me entusiasmó al principio porque leyendo el menú vi que decía que era cocido al vapor y eso me hizo imaginar algo super esponjoso y húmedo. Además de que ya en sí mismo esto es algo innovador porque acá en todas las hamburgueserías ofrecen solo un tipo de pan. Siempre bastante clásico y parecido a todas las demás. Y este pan efectivamente era distinto, estaba bueno pero también me esperaba algo bastante más suave.

Pedimos una de las hamburguesas en combo con papas comunes y otra sola para poder pedir también las “salchipapas” que son una porción más grande de papas con una salchicha muy rica picada arriba. Ambas papas estaban muy bien. No eran papas tipo McCain, estaban recién fritas y muy ricas. Definitivamente más ricas que la hamburguesa. Y la salchicha era muy sabrosa, no era una salchicha común del supermercado. Tenía un sabor intenso, rico!

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En fin, la hamburguesa era rica y ya la cantidad de bacon que trajo y que estuviera crocante es un logro. Pero pienso que podría haber estado mucho mejor, sobre todo considerando que con gaseosa y sin postre gastamos unos $180 cada uno. Además de entrada nos atendieron mal y creo que con Diggs hay que considerar que en tan solo 10 cuadras a la redonda están varias de las mejores hamburguesas que se puede comer en Buenos Aires, incluso por menos dinero (Mi Barrio, Burger Joint, Perez-H, Heisenburger y varias más que todavía no fui).

Me gustó: las papas fritas muy ricas; la cantidad y el punto de cocción de la panceta.

No me gustó: bebidas línea pepsi; del pan por ser al vapor me esperaba mucho más.

https://www.facebook.com/DiggsArgentina/

 

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