Hace unos días la famosa panchería de Buenos Aires llamada Dogg presentó sus nuevas (y exquisitas) burgers. Y con esa excusa nos juntamos ahí un grupito de gente que nos hicimos amigos gracias a las hamburguesas. La pasamos muy bien y nos quedamos enloquecidos con la simpleza y el sabor de lo que comimos.

Dogg apareció hace ya unos años, primero en el centro, con una propuesta de panchos Premium, hechos a la parrilla y con muchos toppings para elegir. Tuvieron éxito enseguida pero tengo que reconocer que yo solo los había podido probar en uno de los BurgerFests y el pancho estaba rico pero no a la altura de mi gran expectativa. Una expectativa que era muy alta por tantos comentarios positivos que había leído. No sé bien qué pasó esa tarde, probablemente los panchos de Dogg sean todo lo bueno que dice la gente y que se ve en las fotos. Ya los voy a volver a probar, pero en uno de sus locales porque cada vez estoy más seguro de que no vale demasiado la pena comer en los festivales y/o ferias de foodtrucks porque suelen saturarse de gente rápidamente y la calidad (y la experiencia) es casi siempre inferior a la de ir a un local.

Volviendo a lo que nos juntó esa noche en el nuevo local de Dogg en Belgrano (en la calle Blanco Encalada al 1651) la verdad es que los cinco que fuimos coincidimos en lo maravilloso de sus hamburguesas. Son tan simples como exquisitas. En gran parte por el muy buen pan que usan pero para mí todavía más por la técnica de cocción del patty.

En mi caso personal fue hasta emocionante, ni bien entré al local, ver esa manera de “asar” las hamburguesas. Resulta que yo tengo familia en EE.UU. entonces hace unos quince años íbamos bastante seguido con mi viejo y mis hermanos a Boca Raton. Allá vivían mis tíos e íbamos para visitarlos, obviamente. Y en esos viajes descubrimos que en el mall de Boca había una hamburguesería llamada Flamers que hacía unas hamburguesas espectaculares. Y las hacía justamente sobre las llamas, eso se veía perfectamente desde el mostrador. Fueron varios los viajes que pudimos disfrutarlas, varias veces por viaje incluso. Nos hicimos fanáticos porque eran una locura de ricas y creo que ese fue mi primer gran amor con las hamburguesas! Pero luego ese Flamers cerró y lo único que nos quedó a mí y mi hermano Franco, hasta el día de hoy, es la nostalgia por ese sabor tan especial.

Y ese fue el sabor que reviví, tantos años después, con solo ver al parrillero de Dogg hacer su magia! Qué lindo fue estar seguro de que ese iba a ser el sabor y después probarlas y comprobarlo! 🙂

Dogg es el primer local que yo veo en Bs. As. en el que hacen la carne directo sobre las llamas. En vez de usar una plancha ellos usan una parrilla (a gas) con unos quemadores muy potentes debajo que hacen que la grasa que chorrea se prenda fuego y ese fuego “abrace” la carne dándole un sabor a parrilla espectacular. Acá pueden ver cómo las cocinan en unos segundos de video en youtube.

Esta técnica rara para nosotros es muy común en los Estados Unidos. Incluso a más de uno acá le haría preguntarse si la carne no se quema por el contacto directo con el fuego. Pero la respuesta es claramente no. Obviamente sirve para hacer pattys y cosas rápidas. No es una parrilla para cocinar un lechón entero. Eso está claro. Pero a las hamburguesas les suma muchísimo. Y ya solo por este detalle les recomiendo ir a Dogg.

Para elegir no hay mucho. Y yo banco ese concepto! Yo el 90% de las veces que como una hamburguesa pido algo muy cercano a carne+cheddar+bacon. En Dogg hay una burger bien clásica y yanqui. Viene con cheddar, bacon y pickles y fue la que yo comí y estaba espectacular. Hay otra bien clásica con tomate, lechuga y queso. Y también hay una con queso y chili que no se animó ninguno de nosotros a probar. Además hay jalapeños gratis para agregar a cualquiera de ellas y algunos otros opcionales por $15 cada uno.

Las hamburguesas son medianas de tamaño. Pero todas son dobles, lo cual es super bienvenido. Esto hace que tengas doble queso y más superficie de carne grillada. Las dos pattys son finitos obviamente. No creo que superen los 110 o 120 gr de carne nada uno. Pero entre los dos hacen una buen sándwich. Lo que somos de buen comer, si vamos hambrientos tenemos que pensar en pedirnos dos. Nosotros, los cinco, nos pedimos una segunda hamburguesa pero también fue por lo rica que estaba. No tanto por quedarnos con hambre.

Los combos con papas fritas y gaseosa están $170 y las hamburguesas, que son todas dobles, salen $120. Los hot dogs (con salchicas de elaboración propia) salen la mitad de eso y con los tres toppings (a elección) que incluyen quedan bien abundantes. Además hay chicken fingers, nachos y algunas cosas más. Por supuesto hay varias cervezas tiradas y el local de Belgrano está muy lindo. Los otros dos locales tengo entendido que son más chicos y están uno en Microcentro y el otro en la zona de Tribunales. Pero solo Belgrano y Tribunales ofrecen las hamburguesas por hora.

Las papas fritas estaban bien. Recién hechas y las comimos con kétchup Heinz, que hay para servirse a gusto, así que quedaron muy buenas. Pero no fueron unas papas memorables. Yo ya tengo una teoría bastante formada que dice que los lugares con las mejores hamburguesas nunca tienen las mejores papas (y viceversa, desde ya). Y hablando de aderezos es tremenda la cantidad de salsas importadas que hay para agarrar y usar a gusto. Pregunté y me contaron que la variedad de salsas varía de acuerdo a lo que se consigue tanto en el mercado local como afuera porque las van trayendo a pedido y a medida que se puede. Los fanáticos de las salsas picantes tienen un extra para ir a conocer este lugar cuanto antes.

En fin, tampoco hay mucho más para decir. Lo bueno de las hamburguesas de Dogg justamente es que son simples. Son exquisitas, se las recomiendo expresamente. Vayan y después me cuentan.

Me gustó: el pan es buenísimo, la variedad de salsas importadas es excelente y el sabor que le da a la carne la novedosa manera de grillarlas que usan es simplemente espectacular!

No me gustó: las papas podrían ser mejores.

http://www.dogghouse.com.ar/

 

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