Todos los que me conocen personalmente ya saben que soy un poco (bastante) colgado y que cuelgo cosas para adelante, a veces durante meses. En realidad no me molesta ser así, prefiero vivir relajado respecto de muchas cosas. Pero hay excepciones, desde ya, y haber tardado tanto en ir a La Birra sí me molestó. Me sentí un gil cuando estaba ahí comiendo algo tan espectacular, después de tanto tiempo en el que todo el mundo venía diciendo que eran las mejores hamburguesas de la ciudad. Pero bueno, lo importante es que finalmente fui, me volví loco y acá estoy para contárselos…

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